Con la llegada de las celebraciones de Día de Muertos, la tradicional flor de cempasúchil ya comienza a venderse en distintos puntos de Ojuelos, anunciando una de las épocas más representativas de nuestras tradiciones mexicanas.
Conocida como la flor de los veinte pétalos, su nombre proviene del náhuatl cempōhualxōchitl. Desde tiempos prehispánicos ha formado parte de las tradiciones de nuestro país y hoy es uno de los principales símbolos del Día de Muertos.
Su intenso color amarillo y naranja representa la luz del sol y, según la tradición, sus pétalos ayudan a marcar el camino para que las almas de nuestros seres queridos encuentren el regreso a casa.
Por eso, cada año adorna altares, tumbas y hogares, convirtiéndose en un símbolo de amor, memoria y reencuentro.
Porque en México, recordar a quienes ya partieron también es una forma de mantenerlos presentes.