Las crisis casi nunca comienzan el día en que se hacen visibles.
Generalmente vienen de años de decisiones postergadas, falta de mantenimiento y recursos destinados a otras prioridades.
Lo que sucede actualmente en Guadalajara con el agua debería hacernos reflexionar. El programa oficial de rotación contempla 627 colonias y afecta a una parte importante de los hogares de la ciudad.
No afirmo que Ojuelos esté en la misma situación.
Pero después de tantos años escuchando a nuestra gente, sé que el agua es una de las preocupaciones que más se repiten en los hogares y las comunidades.
Por eso vale la pena preguntarnos, ¿estamos preparándonos para el futuro o solamente reaccionaremos cuando el problema sea más grave?
No estoy en contra de embellecer Ojuelos. Los espacios y símbolos que representan nuestra identidad también tienen valor.
Pero hay momentos en los que debemos decidir qué es primero.
Las obras vistosas también cuestan millones. Y ese dinero no sale del bolsillo de quienes gobiernan: se paga con recursos públicos, es decir, con los impuestos y las contribuciones de todos los ojuelenses.
Por eso, cuando se realiza un gasto millonario, la pregunta no debe ser únicamente si la obra se ve bonita. También debemos preguntarnos si realmente era la prioridad y cuántas necesidades pudieron atenderse con esos mismos recursos.
Una obra vistosa puede generar fotografías y reconocimiento inmediato. Un pozo, una red hidráulica o un sistema de almacenamiento quizá no luzcan igual, pero pueden mejorar la vida de miles de personas durante muchos años.
También debemos conocer cuánto cuesta cada obra, quién la realiza y por qué fue considerada más urgente que otras necesidades. No para oponernos a todo, sino para entender cómo se administra el dinero que pertenece a la gente.
Como ojuelense, tengo clara mi manera de entender el servicio público y es que antes de construir para presumir, debemos resolver para vivir mejor.
Todos queremos un Ojuelos que se anticipe a sus problemas, que se planee a largo plazo, que invierta primero en el agua, la seguridad, las calles y las comunidades.
Que pueda embellecerse, sí, pero solamente después de garantizar lo indispensable.
Las prioridades de un gobierno dicen mucho sobre la forma en que entiende a su gente.
Tenemos clara la nuestra:
Primero las necesidades de las familias.
Primero el agua.
Julio Escalante
