Ayer, una perrita logró salvar su vida gracias a que recibió atención veterinaria a tiempo. Hoy, otro perro no tuvo la misma suerte y fue encontrado sin vida, presuntamente tras haber sido envenenado.
Más allá de quién sea el dueño del animal, estos hechos deben preocuparnos como comunidad.
Envenenar a un perro o a un gato no es una solución a ningún problema. Es un acto de crueldad que provoca un sufrimiento innecesario y que, además de ser sancionado por la ley en Jalisco, refleja una preocupante falta de empatía hacia la vida.
Si un animal representa un problema, existen autoridades y mecanismos para atender la situación. El veneno nunca debe ser la respuesta.
Como sociedad, debemos fomentar el respeto por toda forma de vida. El trato que damos a los animales también habla de los valores que queremos transmitir a las nuevas generaciones y del municipio que deseamos construir.
Si eres testigo de un caso de maltrato animal, denúncialo. El silencio también permite que estas acciones se repitan.
